El fin de la moratoria: ¿Por qué 2026 es el año crítico?
Si has estado viviendo bajo una piedra (o simplemente volando sin mirar el calendario), te aviso: 2026 es el año en el que el periodo de gracia de la EASA se termina de verdad. Ya no hay más «bueno, es que mi dron es antiguo» que valga. Estamos ante la plena aplicación del reglamento europeo, lo que significa que el ecosistema se vuelve mucho más ordenado, pero también más exigente. Al lío.
La clave aquí es la unificación total. Se acaba la validez de los escenarios nacionales para dar paso definitivo a los STS (Escenarios Estándar) europeos. Si eres operador, ya seas recreativo o profesional, el espacio aéreo europeo ahora habla un solo idioma técnico. Esto no es solo burocracia; es la base para que en el futuro podamos ver operaciones mucho más complejas conviviendo de forma segura. Ojo con esto: volar sin el marcado de clase correspondiente a partir de ahora te puede buscar un lío legal de los buenos.
- Finalización del periodo de transición de la EASA y plena aplicación del reglamento europeo.
- Obligatoriedad del marcado de clase y fin de la validez de los escenarios nacionales en favor de los STS.
- Unificación total del espacio aéreo europeo para operadores recreativos y profesionales.
Categoría Abierta: Operaciones de bajo riesgo (A1, A2 y A3)
La categoría abierta es donde nos movemos la mayoría. Se divide en tres subcategorías según el riesgo: A1 para drones ligeros (como los C0 o C1 de menos de 250g) que permiten volar incluso sobre personas no participantes; A2, que ya requiere un examen de conocimientos más serio y permite volar cerca de personas con drones C2 manteniendo una distancia de seguridad de 30 metros (o 5m si activas el modo de baja velocidad); y A3, el cajón de sastre para drones pesados o aquellos «Legacy» sin marcado de clase que deben volar lejos de cualquier entorno urbano.
Recuerda que cada subcategoría tiene sus propios requisitos de formación. No te sirve el mismo título para un micro-dron que para una bestia de 25 kilos en campo abierto.

Arquitectura Técnica: Marcado de Clase y RID
Aquí es donde nos ponemos técnicos. El marcado de clase (de C0 a C6) es el «DNI» de las capacidades de tu dron. No solo limita el peso, sino también qué sistemas de seguridad debe llevar integrados de fábrica. Pero el gran protagonista de 2026 es el RID (Identificación Remota). Básicamente, es una matrícula digital que tu dron emite vía Wi-Fi o Bluetooth para que las autoridades (y otros usuarios) puedan saber quién está volando y desde dónde.
Si tienes un dron antiguo, un «Legacy», no te asustes: no tienes que tirarlo a la basura. La solución pasa por instalar módulos externos de identificación que cumplan con la norma, permitiéndote seguir operando dentro de la legalidad sin tener que renovar toda tu flota.
Escenarios Estándar (STS): El nuevo marco profesional
Para los que nos ganamos la vida con esto, los escenarios nacionales han muerto. Ahora mandan los europeos STS-01 y STS-02. El cambio no es solo de nombre; implica una certificación de producto mucho más estricta. Si vas a trabajar en entornos poblados (VLOS), necesitas un dron con certificado C5 para operar bajo el STS-01. Si lo tuyo es volar fuera del alcance visual (BVLOS), entramos en el terreno del STS-02 con drones certificados C6.
«La transición a los escenarios STS no es opcional: es el peaje necesario para operar de forma profesional y segura en todo el territorio de la Unión Europea bajo un mismo paraguas administrativo.»
Es vital declarar tu actividad ante AESA bajo este nuevo esquema. Ya no vale con la «comunicación previa» genérica de hace años; ahora el sistema de cumplimiento exige que el operador demuestre que sus drones y sus procedimientos están alineados con estos estándares de seguridad aérea.
Checklist de Cumplimiento: Registro, Seguros y Privacidad
Antes de darle gas a los motores, repasemos la lista de la compra legal. Lo primero es el registro de operador: es obligatorio y tu número de registro debe estar físicamente visible en el dron (ya sea con una pegatina o grabado). Luego está el seguro de Responsabilidad Civil; no importa si vuelas un dron de 249 gramos, necesitas cobertura ante posibles incidentes.
Por último, no ignores la privacidad. Capturar imágenes aéreas no es solo una cuestión de encuadre, es una responsabilidad ética y legal. Y, por supuesto, antes de despegar, consulta siempre ENAIRE Drones o la herramienta de gestión de espacio aéreo de tu zona. Volar a ciegas en términos de restricciones es la forma más rápida de arruinarte el día (y la cartera).

